Corriendo se llega a la pradera,

mil flores se hamacan destiladas,

haciendo de su honor

una punzada
-se entregan-se pelean-


también se esperan,
se caen
y algunas lloran,

mas sus lágrimas
reconfortan su placenta.
Así es como
-y de esto mis ojos fueron testigo-

el vientre maternal
se aviva de esperanzas/

Es entonces cuando del viento
las flores hacen su danza


derrocando la marea

de quienes amándolas,
las engañan.

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